El aceite de coco no es una alternativa de cocina saludable

Sus defensores creen que algunas de las muchas grasas saturadas que contiene (llamadas triglicéridos de cadena media) son menos dañinas. Pero se ha demostrado que el aceite de coco eleva los niveles del colesterol bueno y malo más que otros aceites, como el de oliva. Además, los triglicéridos de cadena media constituyen sólo una pequeña cantidad de los ácidos grasos en el aceite de coco. Por otro lado, sus supuestos beneficios todavía no se han comprobado mediante estudios a gran escala en humanos, a diferencia de la enorme cantidad de evidencia que respalda los beneficios de otras grasas saludables para el corazón, como el aceite de oliva o los ácidos grasos omega-3 de las nueces y los mariscos.

No es sano evitar las yemas del huevo, aunque contengan colesterol


Las yemas contienen bastante colesterol y, por lo tanto, puede parecer obvio que consumir colesterol lleve a tenerlo alto. Pero lo cierto es que la mayor parte del colesterol de nuestro cuerpo es producida por el hígado y no proviene de la alimentación: diferentes estudios descubrieron que los niveles de colesterol están más relacionados con las grasas ingeridas, como las saturadas y las trans, que con el colesterol mismo. Por otra parte, al dejar de consumir huevos se pierden nutrientes como vitaminas A y D, además de proteína. Lo que sí genera riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular no son las yemas de los huevos, sino el hecho de acompañarlos con panceta o con manteca, por ejemplo.

No hacen falta suplementos de ácidos grasos omega-3 para el corazón


Es cierto que comer pescado puede disminuir el riesgo de muerte por enfermedad cardíaca, gracias a que los ácidos grasos no saturados que contienen que pueden ayudar a reducir inflamaciones y a disminuir los niveles de los triglicéridos, que son las grasas presentes en la sangre. Como entre nosotros la costumbre de comer pescado no es demasiado frecuente, suelen recomendarse suplementos en pastillas. Sin embargo, una gran revisión de estudios, que abarcó cerca de 80.000 pacientes, no encontró relación entre las enfermedades cardíacas y los suplementos. La conclusión fue que si bien estos probablemente no sean perjudiciales, lo realmente saludable es que los ácidos grasos omega-3 provengan de la alimentación.